Libertad y síndrome de Down

Libertad y síndrome de Down

Un juez federal de Estados Unidos ha bloqueado la aplicación de una ley en Indiana el día antes de su puesta en vigor. La ley aprobada en este estado, como anteriormente en el de Dakota del Norte, prohibe el aborto motivado por malformación genética como la trisomía 21 -síndrome de Down-.

La justificación de esta sentencia es que el estado no puede impedir a una mujer la libertad de poner fin a su embarazo. La sentencia sigue la tendencia de la reciente decisión del Tribunal Supremo de EEUU que derogaba la ley HB2 del Estado de Texas, porque ponía algunas dificultades para ejercer la libertad de abortar -ver aqui-.

Hay diversas cuestiones que podrían considerarse: la capacidad del tribunal supremo de abolir legislaciones de los estados y la aplicación del principio de subsidiariedad; la misma concepción de la necesidad de abortar que ha pasado de defensa de la mujer en peligro grave, a abandono del ser humano no nacido en manos de otro ser humano que es su madre, o su portadora, pero no su dueña.

Pero me interesa más señalar la contraposición creciente entre dos conceptos de libertad, que en el fondo es la contraposición entre dos antropologías.

Por una parte está la consideración de la libertad del ciudadano como oferta de una máxima posibilidad de llevar cabo acciones cuyo único marco de referencia es la legalidad determinada por los que detentan el poder. Es la exaltación de la libertad del indivíduo que sencillamente hace lo que quiere para satisfacer sus propios intereses. Su única justificación es que es legal.

Por otra parte está la consideración de la libertad de las personas. Ciertamente hay una legislación pero que se justifica no por el poder de los que la detentan sino por el objetivo del bien común que persigue. Porque la autoridad es para el bien común y no para la exaltación del que la detenta. La persona que actúa con libertad tiene que justificar al menos ante sí mismo que ha elegido el bien, porque de lo contrario se convierte en una mala persona.

Descubrir el contenido del bien común o del bien personal en unas circunstancias concretas no es sencillo, hace falta pensar, dialogar, juzgar, y, muchas veces rectificar. Pero es lo normal en una persona o en una sociedad que busca el bien.

Entiendo que en los EEUU hay una parte de la sociedad que va comprendiendo que el aborto no es un derecho sino una desgracia, y que conviene, por el bien común, y por el bien de las personas, ir valorando las diversas situaciones, y en ese sentido limitando las posibilidades y disminuyendo las desgracias.

Hay también otra parte bien establecida en el poder, y con una ideología liberal y materialista propia de los fuertes y los poderosos que defienden con todas sus fuerzas su derecho a continuar haciendo todo aquello que deseen y puedan conseguir, sin ninguna referencia con el bien común o el bien de las personas.

 

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