El pasado 4 de octubre, cuatro madres gestantes rompieron el silencio en un coloquio organizado por la CIAMS (Coalición Internacional para la Abolición de la Maternidad de Sustitución) en el Senado francés. Frente a las «bellas historias» que los clientes de la gestación por sustitución (GPA) suelen relatar en los medios, vio la luz a una realidad muy.
Unos meses después, la Sala Médicis del Senado francés, volvió a abrir sus puertas para abordar el mismo tema, pero esta vez con el foco puesto en los más vulnerables: los niños. El evento, organizado por el think tank Meta Nova y los promotores de la Declaración de Casablanca, analizó los desafíos éticos, jurídicos y políticos de una práctica estructurada exclusivamente en torno a los deseos de los adultos.
El hijo: «El producto de un contrato del que nunca formó parte»
La primera mesa redonda, titulada «Mujer y GPA: entre la libertad, la coacción y el mercado, ¿qué consecuencias para el hijo?», reunió a figuras de gran relevancia:
- Dominique Vérien: Senadora y presidenta de la delegación para los derechos de las mujeres.
- Profesor René Frydman: Ginecólogo y «padre» científico (junto al biólogo Jacques Testart) del primer bebé nacido por fecundación in vitro en Francia.
- Olivia Maurel: Activista nacida mediante gestación subrogada y portavoz de la Declaración de Casablanca.
«El niño es el producto de un contrato del que nunca fue parte, pero cuyas consecuencias jurídicas y emocionales soporta tras haber sido arrancado de la mujer que lo gestó durante nueve meses», introdujo Dominique Vérien.
Jean-Noël Tronc, cofundador del think tank Terra Nova, denunció que la identidad del menor se convierte en «el resultado de una transacción comercial». En estos contratos, los comitentes pueden imponer severas restricciones a las gestantes (prohibición de mantener relaciones sexuales, fumar o tomar medicamentos) e incluso forzarlas a abortar en caso de embarazos múltiples o si el feto presenta trisomía.
Asimismo, Vérien recordó la ineludible brecha geopolítica de esta práctica: «En la gran mayoría de los casos, son las mujeres de los países más pobres quienes gestan los hijos de los más ricos. La GPA crea una línea de fractura mundial».
La «glamurización» mediática y la manipulación del lenguaje
A pesar de esta realidad, los medios de comunicación suelen ofrecer una visión idílica y «glamurizada» de la maternidad de sustitución. Hélène Bidard, consejera de París, advirtió que solo se da voz a los «padres de intención», mientras que las madres gestantes son completamente invisibilizadas y los niños se muestran de forma idealizada y casi siempre en etapas de lactancia.
Esta distorsión también se opera a través del lenguaje mediante el uso de oxímoros. Del mismo modo que se ha normalizado la expresión «trabajo sexual» para diluir el impacto de la prostitución, ahora se empieza a hablar de «GPA ética». Jean-Noël Tronc se opone incluso a las siglas GPA (Gestation pour autrui):
«Una mujer no es una gestadora, no es una vaca. El uso de eufemismos es el principio de la manipulación».
Los efectos de esta narrativa son medibles: según Tronc, las encuestas reflejan que un 57% de los franceses se muestran favorables a la subrogación. Pero cabe preguntarse: ¿sostendrían el mismo porcentaje si escucharan los testimonios directos de las gestantes o de los hijos nacidos mediante esta práctica?
El vínculo materno-fetal: evidencias psicológicas y fisiológicas
Los riesgos de la «fragmentación de la maternidad» son reales y medibles. El doctor René Frydman recordó las implicaciones médicas para las gestantes: un 20% de cesáreas, un 15% de complicaciones perineales y un 15% de depresiones posparto, agravadas por el hecho de que a menudo gestan un embrión con el que no comparten ADN.
Desde la perspectiva psicológica, Laurence Cohen (exsenadora) destacó que existen sólidas investigaciones que demuestran las complejas interacciones y el apego temprano que se teje entre la embarazada y el feto:
- El dilema de la gestante: Se ve obligada a elegir entre vivir plenamente su embarazo (asumiendo una separación dolorosa tras el parto) o forzar un desapego emocional desde la concepción, con consecuencias imprevisibles para su psique y la del bebé.
- Intercambio celular y epigenética: El Prof. Frydman insistió en que el resultado no es el mismo si se implanta un embrión en una mujer A o en una mujer B. Existe el microquimerismo: la madre conserva células trofoblásticas del feto en su organismo durante años. El vínculo biológico es innegable.
«Un niño puede ser amado y estar herido al mismo tiempo»
El testimonio de Olivia Maurel visibiliza las secuelas del corte del vínculo materno: «Recuerdo mirar a mi madre de intención desde muy joven y sentir una desconexión imposible de explicar. Por supuesto que me amaban, pero con los años comprendí algo esencial: un niño puede ser amado y estar herido al mismo tiempo».
Maurel criticó que la sociedad presione a estos niños a mostrarse «agradecidos por existir», situándolos en un conflicto de lealtad irresoluble. «La GPA es probablemente una de las pocas prácticas con niños donde los sistemas de seguridad están diseñados casi exclusivamente para los adultos. El primer acto de mi vida fue una ruptura organizada», sentenció.
El fraude de ley y el turismo reproductivo
«¿Qué valor tiene una prohibición si se puede eludir con un simple billete de avión?» – Olivia Maurel.
Aurora Bergé, ministra delegada de Igualdad, intervino mediante un mensaje de vídeo afirmando que no se puede aceptar «un veto que existe en el derecho pero desaparece en los hechos». Permitir que se prohíba la GPA en un país pero se reconozcan sus efectos si se realiza en Kiev, Bogotá o México implica proteger a las mujeres nativas mientras se abandona a las extranjeras a las lógicas del mercado reproductivo global.
Para el jurista Bertrand Mathieu (exconsejero de Estado), validar el turismo procreativo genera un «efecto llamada» considerable. Por su parte, la abogada Adeline Le Gouvello denunció que las clínicas internacionales captan clientes en las redes sociales de manera totalmente desacomplejada y con total impunidad penal, lo que está provocando una proliferación de casos dramáticos en los tribunales civiles.
Hacia la abolición universal
La solución, según los expertos, pasa por la vía internacional. Olivia Maurel anunció que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra ya debate un moratorio sobre la GPA impulsado por países como Italia, Chile y la Santa Sede. Asimismo, la relatora especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres, Reem Alsalem, ha alertado en sus informes sobre cómo estas prácticas fragmentan y desvalorizan la maternidad.
La Declaración de Casablanca propone un enfoque basado en la prevención, protección y cooperación internacional, complementario a las leyes nacionales.
Conclusión: Definir el contrato social del mañana
Al término del coloquio, los expertos firmaron una declaración conjunta para exigir medidas parlamentarias firmes. Dominique Vérien recordó que legislar sobre la GPA no es un mero asunto técnico de derecho civil: «Es definir el contrato social y elegir qué adultos queremos para el mañana».
El profesor Mathieu observó además el «desorden conceptual» actual: la sociedad ensalza el derecho a conocer los orígenes biológicos mientras que, paralelamente, valida sistemas que los borran deliberadamente.
Como recordatorio final ante las reformas de las leyes de bioética, las palabras de Aurore Bergé resuenan con fuerza: «Una sociedad no puede fundar sus principios en la intensidad de un deseo, por muy legítimo que sea. Una sociedad no se define solo por lo que puede hacer, sino por lo que elige no hacer». Las fronteras de la técnica deben permanecer, hoy más que nunca, al servicio de la dignidad de la persona humana.
Genethique, « Aucun désir, même légitime, ne crée un droit sur autrui » : l’intérêt de l’enfant au cœur d’un colloque sur la GPA au Sénat, publicado el 18 de junio 2016. Traducción y adaptación Bioeticared






