El 18 de enero, cerca de 10.000 personas se reunieron en la plaza Vauban de Paris para la Marcha Anual por la Vida.
La multitud, en su mayoría jóvenes, visiblemente comprometida y sin complejos, se unió para defender la dignidad de la vida humana en un momento de mayores desafíos legislativos para Francia. No podemos olvidar que hace dos años se introdujo el derecho al aborto en la constitución francesa, y que actualmente se está promoviendo el derecho a la eutanasia.
Un fenómeno parecido se va a producir estos días en Washington , o se han producido en los últimos meses en Berlín, Colonia, o Budapest.
¿Qué significan esta serie de acontecimientos? En mi opinión:
- Los jóvenes, que son el futuro, son partidarios de la protección de la vida, porque no tienen los prejuicios de sus mayores, y son capaces de valorar la realidad.
- Se puede argumentar que muchos de estos jóvenes son católícos. Pero eso, realmente no significa nada, porque tienen igual derecho que los no católicos a configurar su sociedad, y porque no intentan imponer su fe a nadie, sino ayudar a descubrir el valor de la vida, de toda vida, también la de los no católícos.
- Son jóvenes dispuestos a manifestarse. Es decir, son la parte activa de los jóvenes, la que está dispuesta al compromiso y al trabajo social.
Los legisladores, pertenecientes a la generación que va a desaparecer, todavía están promoviendo leyes que impiden la vida, que descartan a los vulnerables, o que directamente matan a los inocentes. Es una generación muy ideologizada, que no ha sabido encontrar la fuerte relación entre la libertad y la verdad, ni el equilibrio entre derechos individuales y la responsabilidad social.
El miedo de los actuales legisladores a la libertad se manifiesta en su esfuerzo por promover la censura, la cancelación, y el control del pensamiento. Pero su movimiento tiene ya fecha de caducidad, aunque la desconozcamos. El problema está en cuánto dolor van a causar a tantas personas, y al mismo tejido social.
Por estos motivos el futuro está en el gozo por la vida, y en el desarrollo del cuidado social por el vulnerable.








