Recientemente, Gallup ha llevado a cabo su encuesta Gallup Values and Beliefs (1-17 de mayo de 2026, 1.001 adultos, margen de error ±4 puntos), con datos sectorializados que entre otros temas pregunta sobre el aborto.
Se trata de una información interesante porque han pasado cuatro años de la sentencia Dobbs v. Jakson que dejaba fuera de los derechos constitucionales la interrupción voluntaria del embarazo, quedando a la decisión legislativa de los estados su tratamiento.
Sin duda se trató una sentencia importante porque quitó fuerza juridica a la legislación sobre el aborto. Algunos pudieron pensar que con ello se ganaba también una batalla cultural en las actitudes frente a la vida recién concebida. Por eso son interesantes los datos que recogemos en este breve resumen.
Legalidad.
Quizá sea el dato más importante. Un 48% de los estadounidenses preferiría que el aborto fuera legal en todas (33%) o la mayoría (15%) de las circunstancias, mientras que un 49% preferiría que fuera ilegal (17%) o legal solo en pocas circunstancias (32%). Esta división es similar a la que se ha visto desde 2022, pero contrasta con el cuarto de siglo anterior, cuando la mayoría favorecía leyes más restrictivas. En mayo de 2022, poco después de filtrarse el borrador de Dobbs, un 53% apoyaba la legalidad amplia, alcanzando por primera vez el nivel de mayoría
Posicionamiento «pro -life» / «pro choice»
El 53% se identifica hoy como «pro-choice», proporción que se ha mantenido prácticamente sin cambios desde 2022, cuando la encuesta post-filtración de Dobbs encontró por primera vez desde 2006 una mayoría «pro-choice».
Aceptabilidad moral
Un 49% de los adultos considera el aborto moralmente aceptable —una bajada respecto al máximo de 54% en 2024— frente a un 41% que lo considera moralmente incorrecto. En 2021, antes de Dobbs, la opinión estaba más dividida (46% incorrecto vs. 47% aceptable); desde 2022, siempre ha habido al menos una pluralidad que lo considera aceptable.
Datos por sexo y partido
- Un 56% de las mujeres considera el aborto moralmente aceptable, frente a un 39% de los hombres. Esto refleja una brecha de género históricamente alta en el apoyo de las mujeres al derecho al aborto tras Dobbs.
- Un 73% de los demócratas lo considera aceptable, frente a un 18% de los republicanos y un 49% de los independientes, una de las mayores brechas partidistas de toda la encuesta.
- Los demócratas son 55 puntos porcentuales más propensos que los republicanos a considerar el aborto moralmente aceptable, la brecha partidista más amplia de las 20 conductas medidas.
Conclusiones
Cuatro años después de Dobbs, las actitudes sobre el aborto se han mantenido notablemente estables —el país sigue prácticamente dividido en partes iguales entre posturas más permisivas y más restrictivas—, con la aceptación moral ligeramente a la baja respecto al pico de 2024, pero manteniendo brechas muy marcadas por sexo y afiliación política.
No está tratada en la encuesta pero sí conviene tener en cuenta el creciente numero de abortos químicos. Seguramente este incremento ayuda a una consideración más superficial de la interrupción del embarazo puesto que se puede hacer de forma privada y casi rutinaria..
Las batallas legales son importantes al menos al medio y largo plazo porque tienden a modelar la cultura. Pero parece que es más importante la promoción del debate cultural a todos los niveles para poder construir un argumentario basado en el valor de la vida humana, de toda vida humana.
Cuatro años después de Dobbs, el paisaje de opiniones sobre el aborto apenas se ha movido: el país sigue dividido en dos mitades entre quienes defienden posturas más permisivas y quienes prefieren mayores restricciones. La aceptación moral ha cedido algo de terreno frente al máximo de 2024, aunque las brechas por sexo y afiliación política siguen siendo, si acaso, más profundas que antes.
Hay un factor que la encuesta no recoge pero que conviene no perder de vista: el peso creciente de la práctica del aborto químico. Es razonable pensar que esta vía, al permitir una interrupción del embarazo privada y casi rutinaria, esté contribuyendo a banalizar la decisión, restándole la gravedad que merece.
Las batallas legales son importantes, sobre todo a medio y largo plazo, porque terminan moldeando la cultura. Pero todo apunta a que lo verdaderamente decisivo ahora es promover el debate cultural en todos los niveles sobre el valor y la dignidad de la vida humana, para ir construyendo un argumentario sólido en torno al valor de la vida, de toda vida humana.












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