sábado, 17 de enero de 2026

Consecuencias sanitarias de la ola de calor

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El fallecimiento de una trabajadora de limpieza del Ayuntamiento de Barcelona en plena ola de calor el pasado mes de junio abre un debate más que necesario sobre las condiciones de trabajo y de vida de las personas.

La trabajadora se llamaba Montse y tenía 51 años. El día 28 de junio estuvo trabajando a temperaturas de más de 36 grados a pleno sol con un jersey de poliéster que no transpiraba. Se quejó a su supervisora de que no se encontraba demasiado bien, pero solo le respondieron que bebiera más agua. Al volver a su casa, se desplomó y dio con la cabeza en el suelo. La familia de la fallecida todavía no ha recibido el pésame del Ayuntamiento de Barcelona y se plantean emprender acciones judiciales. El sindicato CGT ya ha recogido más de 16 resoluciones de Inspección de Trabajo con sanciones del 2019 al 2024 debido a las condiciones laborales en situación de calor extremo.

La vulnerabilidad y precariedad que acompañan a determinados tipos de profesiones, como es el caso, durante periodos de calor extremo es un tema que debe tratar y preocupar a la bioética.

De hecho, el término vulnerabilidad, que es un concepto bioético de primer orden, procede del latín “vulnus” que significa herida. Sin duda, el fallecimiento de una persona por trabajar en condiciones laborales inaceptables es una grave herida moral y ética en primer lugar para sus familiares, pero también para la administración pública y para la sociedad en su conjunto.

La vulnerabilidad puede entenderse de varias formas:

1) Vulnerabilidad inherente: la fragilidad humana, en términos biológicos, causada por el daño físico, moral o psicológico que se le puede infligir a una persona.

2) Vulnerabilidad situacional o social: el contexto especifico de las personas a nivel social, personal, económico, y como no, laboral y medioambiental.

3) Vulnerabilidad patológica: el tipo de vulnerabilidad relacionada con la precariedad institucional y la protección de los derechos humanos. Para Mackenzie, Rogers y Dodds este tipo de vulnerabilidad puede estar relacionada con el funcionamiento de estructuras institucionales.

En el caso de Montse, la trabajadora de limpieza, se aúnan todas ellas con un fatídico resultado. Se trata de un caso de vulnerabilidad inherente, dado que sufrió un daño físico (calor extremo) que le provocó la muerte; un caso de vulnerabilidad social por tener que trabajar en unas condiciones laborales y medioambientales totalmente inadmisibles, que deberían haber alertado a sus superiores para tomar las medidas oportunas; y un caso de vulnerabilidad patológica, dado que el mal funcionamiento del servicio de limpieza del Ayuntamiento, incluyendo la supervisión, ha sido en último término, la causa de esta tragedia.

La realidad es que este fallecimiento entronca también directamente con el concepto de determinantes sociales de la salud (DDS) definidos por la Organización Mundial de la Salud como “las circunstancias en que las personas
nacen crecen, trabajan, viven y envejecen, incluido el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana«. Sin duda las circunstancias en las que Montse trabajaba le costaron la vida.

De hecho, las condiciones de vida de las personas se ven directamente influidas por las decisiones laborales que se toman cada día y que, en algunas ocasiones, contravienen el respeto a la dignidad humana.

A este respecto, la filósofa norteamericana Martha Nussbaum y su enfoque de las capacidades y desarrollo humano puede ser una fuente de inspiración filosófica para poder revertir situaciones como esta. Su enfoque se centra en identificar un conjunto de diez capacidades fundamentales para disfrutar de una vida digna y plena:

1. Vida: poder vivir hasta el término de una vida humana de una duración normal.

2. Salud física: poder mantener una buena salud; recibir una alimentación adecuada; disponer de un lugar apropiado para vivir.

3. Integridad física: poder desplazarse libremente de un lugar a otro; estar protegidos de ataques violentos.

4. Sentidos, imaginación y pensamiento: poder utilizar los sentidos, la imaginación, el pensamiento y el razonamiento y hacerlo de un modo verdaderamente humano, un modo formado y cultivado por una educación
adecuada que incluya la alfabetización.

5. Emociones: poder sentir apego por cosas y personas externas a nosotros mismos, poder amar a quienes nos aman y se preocupan por nosotros; en general, poder amar, apenarse, sentir añoranza, gratitud e indignación
justificada. Que no se malogre el desarrollo emocional por culpa del miedo y la ansiedad.

6. Razón práctica: poder formarse una concepción del bien y reflexionar críticamente acerca de la planificación de la propia vida.

7. Afiliación: a) poder vivir con y para los demás, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos, participar en formas diversas de interacción social; ser capaces de imaginar la situación del otro; b) disponer de las bases sociales necesarias para que no sintamos humillación y sí respeto por nosotros mismos.
Esto supone introducir disposiciones para evitar la discriminación por razón de sexo, raza, orientación sexual, etnia, casta, religión u origen nacional.

8. Otras especies: poder vivir una relación próxima y respetuosa con los animales, las plantas y el mundo natural.

9. Juego: poder reír, jugar y disfrutar de actividades recreativas.

10. Control sobre el propio entorno: a) Político: poder participar de forma efectiva en las decisiones políticas que gobiernan nuestra vida; tener derecho a la participación política y a la protección de la libertad de expresión y de asociación. b) Material: poder poseer propiedades (tanto muebles como inmuebles) y ostentar derechos de propiedad en igualdad de condiciones con las demás personas.

En el caso de la trabajadora de limpieza, es evidente que la extrema vulnerabilidad inherente, situacional y patológica a la que se vio sometida en su jornada laboral le impidieron poder disfrutar de dos capacidades básicas: la de vida y la de salud.

El enfoque de las capacidades puede ser un punto de partida para desarrollar un marco normativo que incorpore unos valores fundamentales que se deban respetar por ley en la sociedad. De hecho, Nussbaum considera que los análisis económicos en función de valores macroeconómicos como el PIB no reflejan la paradoja de que existen países con índices positivos del mismo, pero que poseen enormes desigualdades en su población en función de sus ingresos y de la distribución de la riqueza.

En el caso que se ha presentado, resulta llamativo que en un país desarrollado como España se haya producido una muerte evitable debida a una mala gestión de las condiciones laborales. Este trágico suceso invita a una profunda reflexión ética que debe incorporase a la administración pública, para que todos los agentes implicados en las condiciones laborales de la plantilla tomen las medidas oportunas desde una perspectiva ética.

 

Publicada por Sonia Jimeno | 03 de julio de 2025 | Consecuencias sanitarias de la ola de calor

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