Muchas instituciones suelen publicar datos de eficacia anticonceptiva para ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre planificación familiar. Sin embargo, al comparar las cifras para la píldora anticonceptiva (ACOs) y los métodos basados en el conocimiento de la fertilidad (FABMs), a menudo se observa una diferencia significativa en la forma en que se presentan los datos, lo que puede llevar a confusión.
Cuando se dan datos acerca del uso «perfecto» de cada uno de esos métodos las cifras son similares: en torno al 98-99% de eficacia.
En cambio, cuando se habla de eficacia «típica» o real, para los ACOs se habla de una eficacia del 91-93%, mientras que para los FABMs se fija en el 75%-88% ( que es mucha variación para ser un dato).
Si seguimos un camino paralelo, podemos acudir a los datos que dan las clínicas que practican abortos acerca de los métodos que han fallado para la anticoncepción entre las mujeres que han acudido a la interrupción del embarazo.
Me ha sorprendido que la ACAI (Asociacion de clínicas acreditadas para la interrupción voluntaria del embarazo) daba cifras iguales entre las mujeres que habían recurrido a los métodos de planificación familiar natural, y las que habían recurrido a la píldora.
Pero más me ha llamado la atención que un estudio del Instituto Guttmacher indica que aproximadamente el 1% al 2% de las mujeres que abortan reportan haber usado la continencia periódica (o método de ritmo) el mes en el que quedaron embarazadas. Mientras que en el caso de la Píldora anticonceptiva, el 13% de las mujeres que abortaban informaron que la habían utilizado en ese período.







