Aborto, porque sí

Aborto, porque sí

La realidad del aborto -deshacerse del ser humano que una mujer lleva en su seno- es difícil de justificar. Se puede entender que una persona pase por una situación grave y sólo vea como salida acudir a esa acción. No es justificable pero se puede entender, en el estado de la situación actual.

Lo que parece muy difícil de explicar es la defensa del aborto desde la frialdad de las ideas. Diversos argumentos se han utilizado pero todos han resultado falsos:

  1. La mortalidad materna: diversos estudios han demostrado que su disminución no depende de la aceptación del “aborto seguro” sino de la educación y de la higiene.
  2. El crecimiento incontrolado de la población: pero el aborto está muy desarrollado precisamente en países con problemas de crecimiento demográfico (Europa, EEUU, etc)
  3. La duda respecto a la individualidad del concebido, pero científicamente es indudable la presencia de un individuo humano desde el momento de la concepción.

La defensa intelectual del aborto, en realidad, es un posicionamiento ideológico al margen de la realidad actual, ya que precisamente pretende cambiarla. Son muy significativas las palabras de Daniel E. Pellegrom de Pathfinder International  –presupuesto 2013 US$: 99,001,387- en Critical Issues in Reproductive Health :

“Nosotros no brindamos principalmente asistencia médica preventiva [,] ni curamos enfermedades o las prevenimos. Lo que obramos es un cambio social. (Looking back and Looking ahead to where are we going.217)”

 “Hemos dicho que el planificador familiar está dispuesto a desafiar las suposiciones tradicionales sobre los roles de las mujeres en la sociedad, dispuestos a desafiar las suposiciones tradicionales sobre el sexo y el género, y dispuesto a desafiar las barreras a la libertad personal de elección ya sean de tipo religioso, político o cultural” (Looking back and Looking ahead to where are we going. 217).

La defensa teórica del aborto no pretende salir al paso de problemas que tienen las mujeres que están embarazadas, no pretenden ayudarlas, sino que pretende cambiar la sociedad. La “perspectiva de género” que está en la raíz de la actual defensa del aborto, entiende que el embarazo es una dependencia -esclavitud- de la mujer y que por tanto debe promocionarse que se pueda liberar de ella en el momento que lo desee, sin más requisitos.

En el fondo del problema del aborto, sólo cabe dos posicionamientos: o se defiende la vida -cualquier vida de cualquier ser humano, por débil o pobre que sea-, o se permite organizar la sociedad para que cualquiera que no cumpla determinadas condiciones pueda ser eliminado.

Es cierto que en el desarrollo de la vida política las soluciones que se tomen en las diversas legislaciones sobre el aborto, pueden ser diversas. La prudencia política debe conducir a legislar lo que sea posible en cada momento. Pero no debe perderse el horizonte de cuál es la verdad última de lo que se discute cuando se habla de aborto.

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