Lo que Rajoy no pudo o no quiso

Lo que Rajoy no pudo o no quiso

Para todos resulta evidente que el actual Presidente de gobierno, en funciones, no pudo o no quiso, sacar adelante una ley que restringía la legislación del aborto, promulgada por el gobierno anterior, y cuya reforma él mismo había promocionado a través de su ministro de Justicia.

¿Por qué se negó el Presidente Rajoy a llevar a cabo lo que había prometido, y le pedían buena parte de sus votantes? Para mí es un misterio, aunque para él y algunos cercanos suyos seguramente no lo será. Me sospecho que tuvo que recibir unas presiones muy fuertes porque en estos momentos solo caben dos posturas: a favor de la vida, o a favor de hacer lo que se quiera con el ser humano que se lleva en el vientre.

En esta situación legislar a favor de la vida hubiese sido decir ante Europa que las leyes del aborto no son intocables, y mandar a Latinoamérica el mensaje de que no es necesario caminar por las sendas abortistas que se imponen desde Europa y desde EEUU.

Seguramente para los partidarios del aborto era un riesgo demasiado fuerte y debieron apostar por todo lo alto. Ante ello, ¿Rajoy no tuvo más remedio que ceder, o en el corto tiempo de su mandato había cambiado de opinión? ¿Podía haber mantenido su primera postura o fue mejor para España que cediera? No tengo respuesta a estas preguntas, pero opino que cedió ante las presiones. Quiero pensar que decidió que era mejor para España, ceder en cuestiones de la vida, que en cuestiones económicas o de poder político.

Para entender lo que está sucediendo hay que recordar que en el tema del aborto la realidad se mueve en dos planos: el económico, y el cultural. El plano económico no debe ser desconocido porque la industria alrededor del aborto mueve cifras muy importantes entre lo que obtiene con los recursos públicos y las ganancias privadas. El plano cultural, por otra parte, enfrenta a dos visiones del ser humano: el que lo defiende siempre por muy débil que sea, y el que defiende que sólo el fuerte es intocable.

Para los partidarios del aborto ambos planos se unen: en estos momentos es un buen negocio practicar abortos, y además se consigue cambiar la cultura que durante veinte siglos ha primado en el mundo occidental. Los defensores de la vida se mueven sólo en el plano cultural de promover una cultura respetuosa con toda vida humana, también la débil. Esta defensa se lleva a cabo no sólo sin obtener beneficios económicos, sino con un esfuerzo notable para obtener los recursos necesarios para promoverla.

El escenario de esta confrontación es el mundo globalizado. Un ejemplo reciente: la “Manifestación por la Elección” en Irlanda el pasado 24 de septiembre de 2016.

El aborto en Irlanda está muy restringido. En 1983 se llevó a cabo un referéndum que aprobó  la Octava enmienda de la Constitución irlandesa que declaraba inconstitucional el aborto. Sólo en el 2013 se ha permitido cuando el embarazo o el parto pueden poner en peligro la vida de la mujer.

El movimiento Abortion Rigths Campaign lucha desde hace tiempo por la abrogación de esta enmienda constitucional. No se trató de ninguna imposición de fuera, sino que se promulgó tras un referéndum que la aprobó. También es cierto que cualquier irlandés tienen el derecho democrático de trabajar para un cambio es su propias leyes. En esta línea Abortion Rigths Campaign mueve la promoción de marchas de protesta que se llevan a cabo anualmente. Es un tema que afecta a la legislación irlandesa y los irlandeses tienen todo el derecho a organizarse como quieran.

En 2016, sin embargo, han ocurrido dos hechos significativos. El primero es que aunque la marcha ya se había llevado a cabo en marzo pasado, se ha adelantado la de 2017 a septiembre de 2016. El segundo hecho es que simultáneamente se han producido 19 marchas en 12 países del mundo: San Francisco, Seattle, New York en EEUU; London, Bristol en Gran Bretaña; Bruselas en Bélgica;  Melbourne, Sydney en Australia; París en Francia; Berlin en Alemania;  Oporto en Portugal;  Utrecht en Holanda; Wellington en Nueva Zelanda; Montreal y Toronto en Canada y Phnom Penh en Camboya.

Es muy posible que muchos ciudadanos de Camboya e incluso de Australia, no tengan ni idea de dónde está Irlanda. Pero tanto la International Planned Parenthood Federation o la Marie Stopes International, sí que saben que en Irlanda tienen una piedra en el zapato de su negocio internacional del aborto y el control de la población. Y no tanto por la disminución del negocio en un país pequeño, sino sobre todo porque siempre puede ser un ejemplo o un referente que se oponga a sus planes de aborto global.  Por tanto ha sido una buena inversión la promoción y coordinación de todas estas marchas a nivel mundial.

Ante multinacionales económicas e ideológicas tan potentes y con tanta influencia en organismos internacionales como Naciones Unidas o la Corte europea de Derechos Humanos, entiendo que el Presidente Rajoy se tentase la ropa cuando se planteó la reforma de la ley del aborto. No estoy de acuerdo con la decisión que tomó y que pienso es contraria a los fundamentos de la cultura occidental que deberíamos defender. Pero entiendo que la batalla es a nivel global y eso implica tener una visión más profunda que la meramente económica.

Aunque da la impresión de que muchos desean acceder a los más altos cargos del gobierno de la sociedad, sin embargo, este es un oficio muy arriesgado ya que automáticamente sus acciones pasan a cargarle con una gran responsabilidad porque afectan a un número elevado de ciudadanos. El bien o el mal que hacen nunca queda sin ser retribuido, en la historia o en el más allá. Si han hecho el bien, grande será su fama, pero si el mal, no les arriendo la ganancia de un día efímero de gloria.

Por eso siempre pienso que hay que mirar bien a los gobernantes, y ayudarles en lo que se pueda porque es muy difícil serlo.

Referencia: Il mondo si coalizza contro l’Irlanda

 

 

 

 

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