Hoy es un buen día para estremecerse por el crimen del aborto y del infanticidio

Hoy es un buen día para estremecerse por el crimen del aborto y del infanticidio

Hoy es el aniversario de la boda de mis padres, y mi corazón se llena de agradecimiento por transmitirme el don de la vida y por haberlo hecho durante tantos años, que ahora, cuando ya han salido de este mundo, me parecen muy pocos.

Hoy es día en el que el cristianismo recuerda el acontecimiento de Herodes I el Grande que por miedo a los vaticinios sobre un niño que sería rey, mandó asesinar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores.

Lo que llevó a cabo Herodes ha sido siempre considerado como un cruel asesinato masivo fruto de su ambición de poder. Todo este afán se desvaneció a los pocos años, cuando murió en medio de terribles sufrimientos.

Pasaron 2.000 años sin que se repitiese este fenómeno de muerte de pequeños inocentes de forma premeditada y masiva

No hace más de 70 años, en 1954, Hugh Moore hizo circular un informe titulado La bomba demográfica. Unos años más tarde, en 1968, Paul Ehrlich, profesor de Stanford, publicó un libro con el mismo título. Estaba en marcha el principio del control demográfico: evitar que los que nos nuevos nacidos nos quiten la comida. Un momento clave fue 1972 cuando Donella y Dennis Meadows elaboraron para el Club de Roma el informe Los límites del crecimiento. Los datos que se pronosticaron en cuanto a crecimiento de habitantes y en cuanto a crecimiento de producción resultaron falsos, pero el miedo a la vida había sido incubado.

El Informe NSSM Informe Kissinger, de 1974, se tituló Implicaciones del crecimiento mundial de la población para la seguridad americana y los intereses de ultramar. No se hizo público hasta 1989 pero en él los EEUU trazaron sus políticas para que el crecimiento de los países en vías de desarrollo no pusiese en peligro la economía norteamericana. Cada hombre que nace pone en peligro nuestro control económico

Paralelamente Margaret Sanger fundó en 1952 la International Planned Parenthood Federation (IPPF) que agrupó a asociaciones de planificación familiar que trabajaban en 8 países. Sanger se propuso desde el primer momento “liberar a la mujer” de la “esclavitud de la reproducción”. Cada niño debe ser “deseado”, “elegido”, “planificado” ya que “una raza libre no puede nacer de madres esclavas” (Chapter 8, “Birth Control; A Parents’ Problem or Woman’s?” (1922))  Lo que hace valiosa la vida del niño es que sea deseado.

En 1994 tiene lugar la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en la ciudad de El Cairo. Numerosos representantes de los estados eran a su vez miembros de IPPF. Por otra parte la ONU opta por integrar entre sus estructuras a la IPPF para la toma de decisiones. Se establecen los derechos reproductivos entre los cuales se encuentra el aborto. Se va a pretender -hasta ahora sin conseguirlo- que la Asamblea General reconozca como derecho humano, el derecho al aborto.

Entre 1990 y 2014 el número de abortos en el mundo, según The Lancet, ha sido de 56.000.000, y en este momento mucha gente lo considera irrelevante.

Sin acusar a nadie, pienso que tenemos motivos suficientes para estremecernos por la situación a la que hemos llegado la cultura occidental de minusvaloración de la vida del ser humano débil.

 

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